Archivo por días: 21 marzo, 2012
Mareo electoral
El debate electoral organizado por el Club de LA NUEVA ESPAÑA de Avilés puso sobre la mesa varias claves: la primera, que los partidos en la oposición se aferran al escenario político nacional para armarse de argumentos; la segunda, que todos coinciden en la imagen de tiempo perdido por el «desgobierno» autonómico de Foro Asturias. Los dirigentes foristas no asistieron y una vez más prefirieron autoexcluirse de una cita clásica en Avilés que propicia este periódico ante los comicios municipales y autonómicos. Después vendrá la cantinela de que no les hacen el caso que ellos consideran justo, en ese afán por embarrar el terreno de juego. El todos contra mí o la búsqueda de un enemigo externo para justificar las propias carencias o tratar de silenciar las críticas son recursos facilones y demasiado viejos. Lo que los ciudadanos demandan después del 25-M es que quien resulte de las urnas tome las riendas sin excusas y gobierne en estos tiempos de incertidumbre. Lo demás son ganas de marear inútilmente.
No es Alonso, es Doppler
Todos los aficionados a la Fórmula 1 podrían simular el particular rugido de los vehículos cuando pasan delante de las cámaras: un sonido que baja aproximadamente medio tono en el momento en que los velocísimos coches cruzan nuestra vista. Pero no se debe a la potencia de los motores, sino a un peculiar fenómeno físico: el efecto Doppler. Es el mismo que cambia el sonido de la sirena de la ambulancia que pasa ante nosotros o el silbido del tren. En realidad, es una consecuencia del hecho de que la fuente sonora se mueve.
A medida que un objeto que produce sonido se acerca a nosotros, la frecuencia de su sonido es más aguda. Imaginen una serie de ondas similares a la que causa una piedra sobre la superficie de un estanque, moviéndose y extendiéndose a la par que un Ferrari se desplaza.
Para el observador que ve cómo el coche se le aproxima, los frentes de onda se comprimen. Para el que ve cómo se aleja, se distancian. Ambos percibirán una diferente frecuencia para ese sonido, de ahí que cuando pasa zumbando ante nosotros escuchemos esa variación de tono. El efecto lleva ese nombre en honor al físico austriaco Christian Andreas Doppler. Pero él no lo planteó para las ondas sonoras, sino principalmente para la luz de las estrellas. También la luz, que es una onda, sufre este tipo de fenómeno. Los astrónomos comprobaron que la luz de las galaxias sufría cierta desviación hacia el rojo y que ésta aumentaba en las más lejanas. Por ello, Edwin Hubble planteó la idea de un universo en expansión. En realidad, el efecto Doppler en la luz difiere algo del que se produce con el sonido, ya que las ondas electromagnéticas están sujetas al curioso mundo de la relatividad. Ytambién el «estiramiento » del espacio ocasiona desplazamientos al rojo.
Pero eso ya es meterse en demasiada harina. Quédense con la idea de que las galaxias se alejan unas de otras a tal velocidad que su luz se desplaza al rojo, aunque no viajen en el equipo Ferrari.

